Varices - Especialista en Medicina Vascular y Angiología - Dra. Maya Gracia Graells

Que son las varices y como tratarlas

La patología varicosa es un problema estético en cuanto que supone una pérdida de la armonía corporal en las piernas, pero también resulta un problema de salud por cuanto provoca una sintomatología clínica definida y molesta, y un problema socioeconómico por su elevada repercusión laboral y social en cualquier país. Se han elaborado estudios que demuestran que más de la mitad de la población sufre varices, pero que en el 44 % de los casos no tienen mayor importancia que la preocupación estética. Por el contrario, un 12% de la población adulta presenta alteraciones o complicaciones secundarias dignas de ser consideradas enfermedad (sensación de pesadez, cansancio, dolor, edema, pigmentación, etc.).

La cifra de pacientes afectados en cualquier grado de evolución de la patología varicosa, representa no sólo un problema individual, sino una elevada repercusión socio-económica y sanitaria a nivel nacional.

 

¿Qué son las varices?

Las varices son la manifestación externa de alteraciones en las venas, producidas por el efecto de la bipedestación, es decir, por el hecho de que el hombre camine y permanezca erguido durante el día  y a lo largo  de su vida;. Por esta razón las personas más propensas a padecer varices son aquéllas que permanecen muchas horas de pie y sin moverse, ya que esta postura obliga al aparato circulatorio a hacer un sobreesfuerzo, venciendo la fuerza de la gravedad, para conseguir que la sangre vuelva al corazón desde los pies; por ello la circulación de retorno o venosa es especialmente dificultosa en las piernas. Pero, si la persona no anda, no impulsa esta circulación de retorno a través de la presión que se ejerce en el suelo con la planta de los pies en su movimiento ondulante. Por esta razón, si una persona está sometida a largas horas trabajando de pie y en un espacio reducido, acabará, en un 60% de los casos, por presentar algún síntoma de insuficiencia venosa en los miembros inferiores. Es el caso común de las planchadoras, por ejemplo.

El sedentarismo y la obesidad, así como la falta de ejercicio habitual dificultan, obviamente, el retorno venoso de las extremidades inferiores, y pueden empeorar la insuficiencia venosa preexistente.

Que son las varices y como tratarlas

Complicaciones de las varices

Cabe distinguir  dos grandes tipos de complicaciones producidas por las varices: las venosas y las dermatológicas.

De entre las primeras, se contempla la flebitis varicosa y la rotura venosa:

- La flebitis varicosa es una tromboflebitis obliterante del cordón varicoso superficial. La evolución suele ser benigna, pero las recidivas son frecuentes. Los síntomas se inician brutalmente, con un dolor a lo largo del cordón venoso indurado.

- En la rotura venosa externa, la piel es tan fina que incluso un mínimo traumatismo puede provocar una hemorragia, y en el caso de la interna, el volumen de la pantorrilla aumenta considerablemente , y paralelamente se siente un intenso dolor después de realizar algún tipo de esfuerzo. La impotencia funcional y el hematoma se instalan de inmediato.

Las complicaciones dermatológicas, son importantes por su frecuencia y por sus repercusiones funcional, profesional y social. Pueden afectar a todos los tejidos. El factor mecánico esencial que las determina es la estasis, debida a una hiperpresión venosa superficial.

Son cuatro las complicaciones dermatológicas que se pueden presentar: la dermatitis, las capilaritis, la esclerosis dermohipodérmica y la úlcera.
 

Varices y herencia

Pero la patología varicosa es también un hecho hereditario, y algunas personas están expuestas genéticamente a esta “herencia varicosa”. La manifestación de los síntomas, en estos casos, aparece a una edad muy precoz.
 

Las varices, un problema femenino

La mujer padece mucho más que el hombre este tipo de trastornos porque influyen en ella factores: hormonales. Las hormonas femeninas provocan una debilidad de la pared venosa que puede inducir a una mayor dilatación de la misma. En las gestaciones, además del aumento hormonal ya sabido, existe un efecto mecánico de presión del útero, que ha aumentado de tamaño, sobre las grandes venas que conducen todo el retorno venoso de las piernas al corazón. Esta circunstancia  provoca el consiguiente un sobreesfuerzo que se añade al exceso de peso soportado por las piernas durante el embarazo.

También los preparados hormonales destinados al control ovulatorio en la edad fértil, o aquéllos otros indicados para evitar la sintomatología propia de la menopausia colaboran en la aparición precoz de las varices.

Pero, en las varices, como en cualquier patología, no sólo es importante el tratamiento, sino una eficaz prevención. Así, trataremos de evitar el sedentarismo, realizar ejercicio físico, evitar asimismo el aumento de peso, no sólo como problema estético, sino porque favorece la aparición de trastornos circulatorios,  no utilizar piezas de ropa ajustadas y vigilar los trastornos hormonales.
 

Causas de los transtornos: los factores hormonales

La mujer es más propensa a sufrir varices que el hombre, aunque éste también está predispuesto si está muchas horas de pie o hace poco ejercicio, porque todos estos factores propician la mala circulación y, en este caso, está afectada la circulación venosa.

Aún así, se sabe que las hormonas femeninas provocan una debilidad de la pared vascular venosa que puede inducir a una dilatación de ésta. Por otra parte, en las gestaciones, se produce un aumento de las secreciones hormonales y se da un efecto mecánico de presión del útero -que aumenta de tamaño- sobre las grandes venas que vienen de las piernas y que conducen todo el retorno circulatorio de éstas hacia el corazón.

Entre el 20 y el 30% de las telangiectasias, por ejemplo, se desarrolla durante el embarazo, sobre todo durante el tercero. Un 43% de casos de varices o telangiectasias suelen tener antecedentes familiares.

Hay medicamentos de carácter hormonal que colaboran en la aparición precoz de varices, por ejemplo los preparados hormonales que provocan el control ovulatorio en la edad fértil o aquéllos que intentan evitar cierta sintomatología propia de la menopausia. Tanto uno como los otros provocan la debilidad de la pared vascular venosa con la posible dilatación de ésta, causa de la aparición de varices más o menos grandes (como las varículas, si son pequeñas, o las telangiectasias o arañas vasculares).
 

Tratamiento

Por lo que se refiere al tratamiento, no se puede decir que haya un único método para este tipo de patologías que venga a resolver todos los casos y la oferta es muy variada. Pero, cada día se impone más la esclerosis por ser un método poco agresivo y muy resolutivo.

Para las pequeñas dilataciones llamadas arañas vasculares, spiders o telangiectasias tan frecuentes en las pantorrillas de las mujeres de entre 35 y 45 años, utilizamos la microesclerosis. Para ciertas varicosidades anómalas, como las varículas, si éstas no dependen directamente del sistema principal de las venas safenas y además este sistema no está afectado, se tratan con esclerosis química transcutánea que es un método eficaz y seguro, pero, en el cual, es necesario conocer la técnica, sus indicaciones. Pero si se trata de varices que afectan a venas importantes, la esclerosis química se realiza con un apurado seguimiento con eco-doppler, de manera que el método se denomina ecoesclerosis, una metodología que viene a sustituir a la cirugía porque es mucho menos agresivo y con los mismos resultados.

En todos los casos, la esclerosis se practica en sistema ambulatorio y sin hospitalización y el/la paciente puede incorporarse de inmediato a sus quehaceres habituales.
 

Prevención

No se puede decir que haya un sistema seguro de evitar las varices, porque ya hemos dicho que en su aparición puede influir una cierta predisposición genética, factores hormonales, etc.

Tampoco podemos evitar la posición vertical del cuerpo, ya que ésta es característica de la especie humana. Y la mayoría de veces, tampoco se puede evitar el estar de pie si forma parte de nuestra profesión. Pero, sí que existen una serie de medidas y formas de vida con las cuales podemos prevenirlas o evitar sus complicaciones. El mejor tratamiento es una vida más equilibrada, evitar el sedentarismo y el estar de pie y quieto lo menos posible, además de practicar algún deporte, hacer ejercicio físico, hacer gimnasia o que nos hagan masajes, ya sean manuales, mecánicos o por presoterapia, porque todos ellos facilitan la circulación venosa.

Si la profesión de una persona le obliga a estar muchas horas de pie y quieto, deberá procurar hacer largas caminatas en su tiempo de ocio. Las personas con predisposición familiar o personal han de practicar la natación de manera asidua, ya que este deporte  es ideal para los trastornos venosos de las piernas.
Tampoco hay que descuidar los problemas ortopédicos de los pies, las piernas, las caderas y la columna, ya que éstos pueden provocar una alteración en la relación estético-dinámica de las extremidades inferiores e influir en la aparición de trastornos varicosos.

También hay que vigilar los trastornos hormonales, evitar la utilización de ropas ajustadas al vientre o en las regiones inguinales, vigilar también el aumento de peso, no sólo como problema estético, sino también porque favorece la aparición de trastornos circulatorios y también ocasiona afecciones óseas y cardiovasculares.

 

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