Arteriopatías

Las manifestaciones de deficiencias arteriales son diversas.
La enfermedad arterial periférica o arteriopatía obliterante se manifiesta generalmente con la aparición de la claudicación intermitente, que provoca dolor que suele producirse en los músculos de la pantorrilla cuando el enfermo ha andado cierta distancia. La distancia necesaria para que aparezca el dolor se llama “perímetro de marcha” y es una indicación de la gravedad de la afección.
El color de la piel depende de la cantidad de sangre en ella y de la velocidad con que ésta fluye. La temperatura de la piel se percibe mejor con la mano del examinador. Una piel caliente indica el aumento de la circulación, y una que esté fría indica disminución.
Las arteriopatías obliterantes producen dolor y éste es un claro síntoma que se presenta corrientemente. Este dolor se explica, porque al caminar la sangre no puede llegar hasta los músculos, por la obstrucción arterial y al no llegar el oxígeno necesario a las fibras musculares , que están realizando un ejercicio (caminar) produce dolor.
 
A medida que pasan los años, la isquemia progresa y la circulación colateral se hace insuficiente; el dolor se mantiene continuamente aún en reposo y se aprecia frialdad en la región distal de la extremidad afectada. Esta isquemia puede ser solamente muscular o también cutánea y acompañarse incluso de gangrena.
Pruebas diagnósticas de la circulación periférica.

Doppler continuo: Permite saber el estado de la circulación arterial por el estudio del flujo de la onda sanguínea.

Eco-doppler o ecografía del interior de los vasos: Permite visualizar las placas de ateroma y el grado de arterioesclerosis, y el porcentaje de estenosis.

 Angiografía digital (por tomografía o por resonancia magnética): La inyección de una sustancia radiopaca en la luz arterial permite la visualización de la arteria y las ramas periféricas en el lugar de la inyección. La angiografía se utiliza sólo si se piensa en una intervención quirúrgica, pues los medios de contraste tienen la tendencia a producir un espasmo arterial y reducir con ello la circulación colateral importante.
Tratamiento de la enfermedad arterial periférica
El tratamiento de la insuficiencia arterial periférica lo constituyen en un primer tiempo, los medicamentos vasodilatadores y los antiagregantes que evitan la trombosis arterial, y una pauta de ejercicio diario, pero cuando la enfermedad esta más avanzada, y siempre en función del tipo de paciente, entonces el tratamiento es quirúrgico.

 

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